Ninguna administración se hace responsable del monumento franquista de Tortosa

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Andreu Caralt/Tortosa. En el centro de Tortosa, sobre la pilastra de un antiguo puente destruido durante la Guerra Civil, se alza el monumento franquista de la batalla del Ebro, la mayor estructura conmemorativa erigida por la Dictadura existente en Cataluña a día de hoy. El monumento fue inaugurado el 21 de junio de 1966 por el mismo general Franco, en una visita que muchos vecinos aún recuerdan.

Promovido por el Consejo Provincial del Movimiento, la estructura de 45 metros permanece abandonada hace años sin que ninguna Administración se haga cargo, ni de la idoneidad de hacer o no un mantenimiento ni de decidir su futuro. La polémica por su presencia se mantiene y cada vez toma más fuerza la opción que hay que actuar. El alcalde de Tortosa, Ferran Bel, expresó a Diario de Guerra que la decisión radicará en la ciudad «y lo decidirá la gente de Tortosa».

La dificultad para discernir qué administración es responsable del monumento ha facilitado el actual estado. Muerto el dictador, en 1977 un decreto ley extinguía el Movimiento Nacional y traspasaba su patrimonio al dominio público o al patrimonio del Estado.

De hecho, en 1984, y aprovechando trabajos de reparación por una fuerte ráfaga de viento  ejecutados por pontoneros del Ejército de Tierra (el soldado que culmina la estructura estuvo a punto de caer), el Ayuntamiento de Tortosa pidió al Ministerio de Defensa la eliminación de los símbolos que «recuerdan la victoria de unos españoles sobre otros, adaptándolos al actual sistema democrático constitucional».

En febrero de 1986 se retiraron los símbolos, después de un año y medio de buscar la financiación, asumido finalmente por el consistorio (medio millón de pesetas). Se retiró el Víctor de Franco, el emblema del dictador que sujetaba las garras del águila imperial, y una inscripción en la pilastra alusiva al caudillo de la cruzada y de la paz de España ‘.

Así las cosas, fuentes municipales han explicado a Diario de Guerra que el monumento no es de su propiedad, se apunta al Ministerio de Defensa, aunque la pilastra sobre la que se erige la estructura sí sería propiedad municipal.

Y es que su ubicación añade más complejidad al asunto. La pilastra soportaba el antiguo puente de la Cinta, dinamitado por las tropas republicanas en abril de 1938. El puente fue promovido por iniciativa privada.

Por su parte, y consultada por el Diario de Guerra, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), competente sobre el río Ebro, rehuye ninguna responsabilidad con el argumento de que no interfiere el caudal del río y que no fue el promotor.

Por su parte, el Ministerio de Defensa no ha ejercido de propietario del bien, que permanece abandonado hace unos 30 años sin ninguna intervención por su parte.

En 2008, finalmente, el Gobierno de Izquierdas se ofreció verbalmente a costear la retirada si el Ayuntamiento lo pedía, una vez desprotegido. Y es que tres años antes el nuevo planeamiento urbanístico, aprobado por el gobierno de izquierdas local, catalogó la estructura como bien integrante del patrimonio cultural catalán, como sigue ahora.

Aniversario de la batalla

El complejo periplo histórico y competencia de la estructura se inicia en 1962 cuando el Consejo Provincial del Movimiento Nacional promueve la obra para conmemorar el 25 aniversario de la batalla del Ebro. Diseña una comisión donde está integrada la Diputación y el Ayuntamiento de Tortosa. La comisión elige el diseño del escultor Lluís Maria Saumells, director de la Escuela Taller de Arte de Tarragona.

Las obras se prolongaron dos años y el coste se eleva a 4,5 millones de pesetas, financiado con subvenciones y donativos de la Diputación, ayuntamientos y colectivos particulares. La estructura está construida en hierro forjado y disponía de un sistema de iluminación en desuso hace muchos años.

En 1984 los servicios territoriales de Cultura propusieron un cambio de ubicación del monumento y a partir de 2003 el asunto se puso de nuevo sobre la mesa. En 2005, el Ayuntamiento expresó la voluntad de retirarlo pero el anuncio no se ejecutó. El alcalde, Joan Sabaté (PSC), instó a buscar el máximo consenso.

Con CiU en el poder, el actual alcalde, Ferran Bel, retiró las dos placas que recordaban el día de la inauguración situadas en las calles adyacentes al río. ERC y una iniciativa popular llevaron al plenario la retirada los años 2008 y 2010 pero las propuestas fueron rechazadas por los votos de CiU y PP

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